Sesma, en activo a los 41: «Me dicen que soy un caballo por la banda»

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Recordarán a Jonathan Sesma (Las Palmas de Gran Canaria, 1978), por aquellos años en los que defendió la camiseta del Cádiz o del Valladolid en Primera División. Incluso estuvo cerca de entrar en una convocatoria de la Selección, pero finalmente se quedó a las puertas porque Iniesta se recuperó de una lesión. Mucho ha llovido desde entonces y si esperan leer en estas líneas que el futbolista ha dejado a un lado el deporte profesional están muy equivocados. Cuando nació, nadie imaginaba que llegaría la generación de oro del baloncesto español, ni que Messi pondría en jaque el reinado de las leyendas del fútbol. 

Hoy, 41 años (para 42) después, Sesma acaba de fichar por el Unión Puerto, de la Tercera División Canaria. Disfruta de su tierra, en donde también desempeña el trabajo de socorrista. No obstante, reconoce a este periódico que no le importaría probarse en categorías superiores y lejos de las islas. «A veces solo miran tu número en el DNI y no te ven físicamente«, lamenta. Quién sabe si esta será su última campaña profesional. Con el curso de entrenador ya sacado, sueña con entrenar al Cádiz, su «segunda isla». Allí vivió grandes momentos y fue autor de un doblete en la última victoria de los gaditanos en Primera antes del triunfal regreso esta campaña.

Sea como fuere, a Jonathan le queda cuerda para rato. Ya valoró la retirada la pasada temporada, si bien su gran rendimiento y el cariño de la afición le ayudaron a mantener la ilusión. «Me decían que parecía un caballo por la banda, que cómo podía correr así con 41 años«, rememora. En una entrevista a AS, habla de su trayectoria, de su día a día y de cómo el entusiasmo le aferra a los terrenos de juego. Cifuentes debutó en la élite con 41 años y a Sesma no le hubiera importado acompañarle. «Ojalá«, admite entre risas.

Sesma: «Tengo la ilusión de cuando era pequeño»

41 años, ¿qué le lleva a seguir jugando?

La ilusión, ya no es por el dinero. Siempre viene bien, pero tengo ilusión todavía. La que tenía de pequeño. Pues yo la sigo teniéndolo porque sé que me he cuidado en esta trayectoria que he tenido durante tantos años. Y la verdad es que que cuidarse uno mismo me lleva a sentirme bien. Y como tengo ilusión todavía pues sigo jugando.

¿Por qué cree que otros futbolistas pierden la ilusión?

Hay algunos que pierden la ilusión por las lesiones porque gracias a Dios a mí me han respetado. No he tenido ninguna grave y espero que siga siendo así. Otros no sé por qué, qué se les puede pasar por la cabeza, pero yo creo que la mayoría de ellos, por lesiones. Tal vez sea así y después ya piensan en ser entrenador y hacer la carrera de manager, siguen en el fútbol por eso. También a lo mejor un poco porque no tienen el mister adecuado, los tiene en el banquillo, no se da una buena situación…

Todo viene, como se dice, hay un refrán que dice que todo vendrá. Entonces tienes que esforzarte, tienes que luchar. Pero si te ponen en el banquillo será por algo. No creo que haya entrenadores que vayan a putear. A mí no me ha tocado ninguno así.

Normalmente si tú te entregas al equipo y y encima marcas goles y estás físicamente bien, pues eso se notará. Quizás tengas alguno por delante tuya, pero si te sacan y vas haciendo resultados… No te pueden quitar, no, la afición se echaría encima.

La calidad y el liderazgo, en su caso se mantienen intactos. Sigue tirando penaltis, marcó un golazo de falta que se hizo viral…

La calidad, no. Con el paso de los años se pierde algo de velocidad. No voy a mentir, yo sigo manteniendo la velocidad, pero no la misma que tenía hace unos años cuando estaba en el Cádiz o el Valladolid. Lo que coges es experiencia: tienes más visión, sabes cuándo dar el pase… Antes necesitaba algo más, yo siempre he sido nervioso, quería realizar la acción antes de tiempo. Ahora te haces más tranquilo y juegas mejor que antes.

Cifuentes ha debutado en Primera con 41 años, la misma edad que usted. ¿Cómo le vio?

Me alegro mucho por él. Incluso un portero podría durar más, hasta los 45 años. Al final uno tiene una edad y ya le ven por eso para equipos de Segunda o de Segunda B o piensan que no sirve. Pero igual te puede dar más rendimiento que un jugador de 25 años. Desgraciadamente, muchos se basan en la edad del carnet y no miran cómo está uno físicamente. Ojalá todos lo vieran, tener a uno, dos, tres veteranos en el equipo siempre es bueno.

Llegó a decir que la última temporada sería la de su retirada, pero finalmente ha continuado. ¿Se marca fechas?

El año pasado me la marcaba porque me saqué el curso de entrenador y lo iba a dejar, pero hice una temporada muy buena y la gente del Ibarra alucinaban con cómo con 41 años podía correr tanto, más que un chaval. El míster, además de mi entrenador, era mi amigo, pero yo no le podía fallar, tenía que rendir. Me decían «pero si parece un caballo subiendo y bajando la banda». Eso me motivaba más todavía, que me comparasen con ‘pibes’ de 18 años. Aunque me echen flores, es verdad, no voy a mentir.

Contra el Vera nos quedamos con diez y el míster me puso de lateral. No veas como subí la banda, los aficionados de allí se impresionaron de cómo corrí, con 41 años. Me decían que era un portento físico. Veía cómo me aplaudían y era más motivación todavía.

¿Cómo llevó el confinamiento? Con 41 años no sería fácil dejar de competir y luego volver, ¿se le pasó por la cabeza la retirada?

No se me pasó, pero porque tengo una casa grande, donde tenemos terreno para hacer cosas. Salía, corría, hacía mis ejercicios. Con pesas, con balón, hacía abdominales… Me ayudaba mi pareja. Gracias a Dios pude. Otras personas no tienen las facilidades que tuve yo. Incluso tenía una cuesta bastante inclinada y la subía y bajaba diez cosas. También me ayudó todo lo que había aprendido en el fútbol. Otros quizás vivían en un piso y solo tenían una terraza. Yo estaba deseando que empezara y este domingo empezamos contra el Gran Tarajal.

Sigue disfrutando del fútbol como el primer día y ha vivido todo. ¿Se le ha quedado alguna espinita clavada?

Siempre tuve la ilusión de jugar al máximo nivel y eso lo cumplí con el Cádiz y el Valladolid. Lo único que me quedó un pelín fue la Selección. Pero que me quiten lo ‘bailao’ (ríe). Luis Aragonés fue a vernos a un compañero y a mí, se fijaba bastante en nosotros dentro de Primera División. Iba a ir por una lesión de Iniesta, pero finalmente se recuperó y me quedé sin ir. Sí he jugado con la canaria, pero siempre lo he dicho yo soy canario y español. Ahora con la COVID-19 tengo una mascarilla de España y otra de Canarias (ríe).

En los últimos años ha pasado por varios clubes canarios. ¿Estar en su tierra le ayuda y motiva a seguir en activo?

Me hubiera gustado seguir fuera de mi tierra. Me fui a los 14 años de Fuerteventura y siempre he dicho que cuanto más tarde volviera mucho mejor. Si digo que podría jugar en Segunda B con 41 años igual me tomarían por loco, pero yo lo pienso ahora mismo. Pero es normal, la gente quiere futbolistas jóvenes y tampoco me han visto físicamente.

Me fui a Valladolid y no había mar, pero era feliz porque siempre hubo un gran trato. Y en Cádiz, y en Huesca. Quizás sí que estar en mi tierra me da ese pequeño empujón, pero no me hubiera importado este año o el pasado jugar en la Península.

Debutó en Primera con el Cádiz y marcó dos goles en la última victoria antes de esta temporada. ¿Cómo lo recuerda?

Siempre lo he dicho mal, pensaba que mi debut era ante el Racing, pero en realidad fue contra el Madrid en el Carranza. Y ya en el segundo partido en El Sardinero marqué mi primer gol. Desgraciadamente descendimos. En el último partido ante el Málaga pude marcar dos goles. Después fui al Valladolid. Pude estar en el Cádiz más tiempo, allí me quieren mucho. Cuando te ofrecen un trabajo en el que te puedes superar, porque el Cádiz había bajado… Es normal cogerlo. No nos pudimos salvar y me quedé en Primera con el Valladolid, que además esperó por mí. Algunos dijeron que me fui por las perras, pero con Cádiz me quito el sombrero. Es como mi segunda isla, en todos lados me han tratado bien, pero allí lo tuve todo.

Cifuentes, con su edad, ha jugado. Igual se podría echar unos minutillos…

Hombre, por supuesto (ríe). Ojalá fuera así. Ahora estoy aquí, con un contrato firmado y ahora toca entrenar y jugar.

Compagina el fútbol con su trabajo de socorrista. ¿Cómo lo lleva?

Cuando volví aquí en 2014, empecé. Luego estuve en las playas de Fuerteventura, que son preciosas y las recomiendo a los lectores. Ahora sigo en mis playas, en las de Corralejo, siendo socorrista con Emerlan.

¿Le reconocen en la playa?

Sí, hay gente que sí. No puedo estar en casa y solo dedicarme al fútbol. Soy activo, me aburriría y no se me caen los anillos por trabajar. Llevaba unos años en uno de los parques acuáticos más famosos del mundo. La vida es así, a veces te lo da todo fácil. El fútbol es de privilegiados, pero la vida es dura.

Se ha sacado el curso de entrenador. ¿Cómo se ve en el futuro?

Me veo entrenador, pero como en mi etapa de futbolista. Yendo paso a paso. No coger un grande, sino a un grupo de chavales e ir creciendo. Me encantaría un día entrenar al Cádiz. Cervera lo está haciendo muy bien y se lo merece. La directiva ha acertado en mantenerlo en el cargo.

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