El Espanyol acaba ‘rayado’ en Vallecas

el-espanyol-acaba-‘rayado’-en-vallecas

En Vallecas, ante el Rayo, el Espanyol sufrió el primer disgusto del curso. Fue un encuentro ‘perro’, de pico y pala, que se acabó decantando del lado madrileño por una genialidad. Faltó clarividencia, ideas en la medular para nutrir a una delantera desactivada. Los franjirrojos fueron a la fuente y llenaron el cántaro con una volea plástica y precisa de Isi Palazón. Segunda era esto.

Planeó Andoni Iraola una desconexión del Espanyol privándole del balón. Pero los blanquiazules, lejos de incomodarse, entraron al trapo y aceptaron el reto. El Rayo gobernó la posesión. Tocando y tocando ante dos líneas de cuatro impermeables urdidas por Vicente Moreno. Cerraba todos los pasillos interiores el cuadro catalán, basculando de flanco a flanco y pertrechando a Diego López, que pulverizaba el récord de imbatibilidad de N’Kono. Rigor táctico y solidaridad defensiva, dos claves irrefutables para el técnico de Massanassa.

El Espanyol adormeció a los madrileños, que se fueron al intermedio desesperados y con los indicadores de frustración en rojo. Reclamaron unas manos de Lele Cabrera que López Toca no consideró. Serios y currantes hasta la extenuación, el único lunar perico fue la escasez de llegadas. Dimitrievski ni ensució los guantes.

El nivel de exigencia es mayúsculo. Lo sabe la directiva, cuerpo técnico, jugadores y afición. Vicente Moreno lo asume y carga sobre sus hombros. El valenciano, hombre de fuerte carácter, no le tiembla el pulso. Nico Melamed, a concurso por Fran Mérida, y ligero retoque táctico. Libertad absoluta para el de Castelldefels partiendo desde la izquierda. Mejoró la circulación del esférico, aunque sin verticalidad. El colegiado anuló a Javi Puado el 0-1 por fuera de juego en una acción a pelota parada. El canterano partía ligeramente adelantado tras la prolongación de David López. Y continuó Moreno con el carrusel de cambios, buscando la fórmula del éxito. Más pólvora con Embarba y Vadillo. Alfiles ajedrecísticos para desatascar una partida con tufo a tablas.

Se entraba en la recta final y aparecieron los nervios y el miedo. Amago de trifulca tras una entrada agresiva de Óscar Valentín sobre Vadillo. Saljevich y Cabrera tuvieron más que un amistoso intercambio de impresiones. Si no puedes sumar tres, un punto y ante un, a priori, candidato directo, es inmejorable. Pero todo se torció sin tiempo para reaccionar. El Rayo aprovechó la única fisura para firmar una obra maestra. Centro de Andrés Martín y voleón de Isi sin dejarla caer. Inalcanzable para Diego López. Cabezas bajas.

Continuar Leyendo en Sport.es

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: