El Estu pone la directa y respira

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Tres de tres para Movistar Estudiantes. Empezó 0-3, con dudas y dos fichajes para paliar una situación que se empezaba a poner algo fea. Había mimbres pero sólo llegaban derrotas. En apenas. En dos semanas y con un descanso forzado de diez días por un aplazamiento, 3-0. Y ganando en la empresa a dos de los rivales directos por la permanencia. En este último encuentro, en San Pablo ante Coosur Real Betis, puro Estu: ventaja holgada en el último cuarto que se fue por el sumidero y acabó en un punto y con una jugada dudosa al final. Pero la victoria cuenta en el casillero de un conjunto colegial que parece haber despertado definitivamente y que ya puede trabajar, empezando por el técnico Javi Zamora, con más tranquilidad.

Llegaban los verdiblancos con la baja de Ryan Harrow y con James Feldeine, su referencia anotadora, siendo duda. Y con el Estudiantes al alza. Parecía clara la tendencia, pero en la Liga Endesa eso importa sólo de un modo relativo.

Mejor comienzo de los locales. Ndoye olía los balones en la zona y sólo podía ponerlas dentro del aro. El primer cuarto se convirtió en un duelo de estilos contrapuestos: jugar al interior, lo que hacía el Betis, y jugar por fuera, lo de su rival. El Estudiantes se agarró a John Roberson, que lideraba la tabla de anotadores con 10 puntos, para mantenerse parejo al Real Betis.

El segundo periodo, engañoso. Acabó con más puntos gracias al arranque final, ya cuando se acercaba el descanso, pero predominó la defensa. Y ahí también se encontró más cómodo el Betis de Curro Segura. Viendo que los tiros no entraban con facilidad en ninguno de los dos aros, el mejor control de las faltas permitió a los locales ir mandando en el marcador por poco. Gentile manejaba pero se sabía desacertado, por lo que pasó la papeleta a otros como el mencionado Roberson o un Arteaga al que buscaba siempre con la mirada. El 39-38 presagiaba una segunda mitad a doble o nada.

Apareció el serbio Aleksa Avramovic, capaz de ser vertical u horizontal según le convenga a su equipo. Ahí le vino un gran problema al Betis, que no supo defenderle ni en las penetraciones ni cuando vagaba por el perímetro. Con un golpe en el estómago mediante puso al Estu en ventaja. Borg y Campbell se mostraban, pero el juego del Betis seguía estando por dentro; en esos momentos, con Kay y Niang. El toque del cuerpo técnico fue decisivo para cambiar el signo del partido.

En el cuarto cuarto, además de cambiar las defensas y probar con una zona un poco más agresiva, la clave tuvo nombre propio. Christ Koumadje, el chadiano de 2,24 metros con el que el Estu se hizo hace unas semanas, entró en los dos últimos minutos del tercer periodo para lo que pretendía ser una probatura y resultó ser una iluminación. Cambió un par de tiros con sus inacabables brazos y supo leer perfectamente los ataques que proponía Zamora para finalizar hasta en tres ocasiones y ser el protagonista de un parcial de 0-13 con el que los béticos iban a quedar tocados. No hundidos, pero muy tocados. El pívot abrió espacios para buenos tiros de Alec Brown y puso lo que se le pidió para que Aleksa Avramovic pudiera hacer daño yendo hacia el aro, además de anular el efecto que los grandes del Betis estaban teniendo en el Estudiantes. Idea soñada, idea conseguida. Pero la bombilla se apagó inexplicablemente con hasta tres pérdidas absolutamente desastrosas y el Betis estuvo a puntito de hacer la machada. En los minutos finales se acercó tanto que tuvo el tiro para ganar. Una colgada para Tobias Borg que pudo haber sido sancionada con falta llevó la cita al morir y la victoria al regazo de un Estudiantes que, pese a pulir detalles importantes, mejora la cara y ya sonríe porque tiene razones para ello.

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