Jon Rahm, en modo maestro

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Derrotar al campo es el principal objetivo de un jugador de golf cuando comienza un recorrido. Enfrentarse al Augusta National sin público, en noviembre y viendo cómo estallaba el cielo en los primeros instantes de la ronda inicial no hacía presuponer que el corte fuera a ser tan caro. Tanto que difícilmente ningún jugador accederá a las dos sesiones definitivas, para lo que deben estar entre los 50 primeros o empatados en ese puesto, sin tener el símbolo negativo delante del número, o al menos al par. En 1979, el corte se fijó en 145 golpes, uno sobre par, un récord que se ha llegado a empatar, pero nunca mejorar.

Este dato demuestra la calidad y la excelencia de esta extraña 84ª edición en el que muchos aspiran a ponerse la chaqueta verde. La segunda jornada amaneció con un día nublado que enseguida se transformó en uno brillante, no solo por el sol sino también por la excelencia de lo visto en el juego. El rojo predominaba en la mayoría de los casilleros del marcador del Masters de Augusta gracias a los numerosos birdies y bastantes eagles que se iban sumando en casi todos los hoyos. Para optar al éxito en el campo de Augusta en 2020 no vale únicamente con asegurar los pares y darse alguna alegría. Hay que vencer a los hoyos continuamente.

En ello están los grandes espadas del golf actual. Empezando por los matinales que se pegaron un buen atracón de hoyos, pero que no les afectó a su rendimiento como Dustin Johnson, número 1 del mundo, que acabó en -9; lo mismo que Justin Thomas, o Justin Rose (-7). O sorpresas como el mexicano Ancer y el australiano Smith, ambos nueve bajo par. Y veteranos como Mickelson (-5) o Langer (-3), que a sus 63 años se aseguró pasar el corte, algo que no logrará Olazábal, y batir el récord histórico de edad en el Masters. Destacable también el -6 parcial de McIlroy (-3 total) que le devuelve opciones. No les fueron a la zaga los vespertinos como Paul Casey (-6), C. T. Pan (-7), Louis Oosthuizen (-7) o Tiger Woods (-4) hasta que la luz dijo basta y la bocina les anunció que debían dejar para hoy el resto del segundo recorrido.

Entre ellos, también Jon Rahm. El vizcaíno de Barrika, 26 años, está de dulce y demostró de nuevo un talento que no esquiva una regularidad exquisita que combina con un juego largo cada vez más asentado, un corto primoroso y variado, y un putt muy firme. -5 tras 12 hoyos del segundo recorrido. Y se quedó con putt para otro más en el 13. Sigue su camino. Todo lo contrario que DeChambeau (+1) que está luchando por seguir con vida en el Masters. Algo mejor lo tiene Rafa Cabrera (par).

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