Boca Juniors y Santos se dan un respiro y decidirán el finalista en la vuelta

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El Boca – Santos es la semifinal de la guerra psicológica, en que, como dice el tópico, se decidirá en los detalles. El exuberante 0-3 del Palmeiras ante el River Plate del día anterior marcó sin duda un choque en que nadie quiso arriesgar más de la cuenta para ver quien estará en la gran final del día 30 de enero en el Maracaná.

La Bombonera muda fue escenario de un 0-0 decepcionante con dos equipos que mostraron más sus limitaciones que sus virtudes. Ahora decidirá la Vila Belmiro, donde el Santos se siente fuerte, como demostró en los cuartos de final cuando le infringió un severo correctivo al Gremio (4-1). 

Más lucha que plasticidad

Por mucho que un Boca – Santos fuese, simbólicamente un Maradona versus Pelé, el encuentro se despojó de misticismo para vestir el traje propio de unas semifinales de la Libertadores: marcajes férreos, en un juego de errores y de nervios, en que nadie quería arriesgar pensando que este era un partido de 180 minutos.

Había más destrucción que ganas de crear. Los de Miguel Ángel Russo porque no van sobrados de calidad, por lo que invocaban los latigazos de Salvio y el colombiano Villa. Y, los de Cuca no acababan de conectar su juego asociativo y veloz, mérito sin duda del conjunto Xeneize, que sometió a Marinho (el futbolista santista más determinante esta temporada) a un férreo marcaje.

El Peixe fue creciendo en posesión (un 55% al descanso) y en confianza, pero sin argumentos para inquietar a Andrada. El equilibrio acabó marcando un primer tiempo sin destellos de calidad: fue un preámbulo de 45 minutos nada vistoso, una primera toma de contacto desechable.

Más de lo mismo en el segundo tiempo

El Boca volvió dispuesto a decidir. Y Salvio la tuvo enseguida, tras un desaguisado de la defensa santista, que John resolvió. De nada le había servido a los brasileños quedarse en el descanso en el césped de La Bombonera, porque iban claramente a remolque.

Cuca movió el banquillo dando entrada al joven Sandry por un Soteldo correoso y consiguió recuperar la manija del choque. El Santos se sacó la máscara y se lanzó al ataque, pero se precipitaba en la finalización de larga distancia. 

Y el minuto 74 llegó la jugada polémica del encuentro. Izquierdoz, después de un mal control,  cargó sobre Marinho en un penalti relativamente claro que ni el arbitraje ni el VAR quisieron ver

El 0-0 no dejó descontento a nadie. El Boca intentará explotar las contras en la vuelta y el Santos mantuvo su condición de invicto como visitante en la Libertadores del Covid-19.

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