Durant decide sin Irving y ante un Jokic cerca del cuádruple-doble

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Los Nets luchan contra viento y marea. Están todavía en las posiciones de la parte media-baja de la Conferencia Este cuando se les presumía, y más por el gran inicio de temporada, otro puesto más privilegiado. Van como pueden. Ahora no tienen a Kyrie Irving, de baja por razones personales, y seguirán sin poder contar con Spencer Dinwiddie, lesionado de gravedad. Tienen, eso sí, una plantilla amplia y con muchos recursos. Así están demostrando que pueden ganar partidos con lo puesto. También ayuda si Kevin Durant, renacido tras año y medio en blanco, esté en nivel de MVP. 

Los Nuggets tuvieron que sufrir la furia del alero de los Nets, que les dio la puntilla en los últimos segundos con un lanzamiento con paso atrás con el sello de K.D. puesto en el balón. Era lo que coronaba una actuación de 34 puntos, 9 rebotes y 13 asistencias, además de 7 pérdidas. A esa suerte de cuádruple-doble también jugó Nikola Jokic, que acabó con una línea estadística bárbara: 23 puntos, 8 rebotes, 11 asistencias y 7 robos. Los de Mike Malone no contaron con Gary Harris, también fuera por asuntos propios, y se notó a la hora de contener a LeVert, el que hizo de Irving. 

El inicio de encuentro dejó una imagen tremendamente curiosa: Bol Bol, titular por primera vez, defendiendo a Kevin Durant. Porque son dos jugadores enormes que actúan como exteriores, la imagen era una mezcla entre epatante y bella. El jugador africano no pudo hacer mucho, aunque Durant castigó más en otros momentos que en ése del principio. 

Jokic quería jugar al duelo de estrellas y supo hacerlo. No lo ganó, pero fue el que tiró del carro desde el inicio. El primer tirón, sin embargo, vino con la salida de los suplentes y el buen hacer de Will Barton, que encestó cinco seguidas al final del primer acto para acabar éste con ocho puntos de ventaja. 

Abrieron algo más de brecha con la salida de Campazzo, ya instalado en la posición de tercer base por detrás de Murray y Morris y por delante de Hampton, en el segundo cuarto. +14. LeVert se veía en la obligación de actuar. En días tediosos de hombres como Shamet o Prince, que deberían aportar más, él se multiplica. Luwawu-Cabarrot supo aportar en ataque y defensa algo más para que la distancia sin Durant no fuera más grande y luego el jugador de Washington D.C. pudiera obrar mejor. 

La distancia al descanso era de 16 puntos. Era momento de que los Nets dieran un paso adelante o se iban a queda atrás. Jokic sumaba poco a poco para equipararse con el Olajuwon de 1990 y en los Nets la tostada le quedaba a Durant, que resolvió con mucha sapiencia. El esfuerzo de Bruce Brown, bien en las dos áreas, fue fundamental para que Brooklyn, de manos durantianas, rebajara esa diferencia en contra. 36-20 en el tercer periodo y todo por contar en la última manga. 

Jokic estaba haciendo un traje a medida a Allen, pero sus contrincantes supieron parar a otras amenazas como Millsap o Murray. No respondieron los otros de los Nuggets, algo de lo que han presumido todos estos años, salvo un Barton que, además, sufrió la furia de Durant en las últimas jugadas. 

Durant fue el que metió la penúltima, un tiro a tres metros después de una penetración, y la última, un triple en el costado derecho después de un paso atrás. Esas dos acciones dieron ocho de renta a falta de unos pocos segundos para que los Nets celebraran la victoria.

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