«Si no hay elecciones el día 24, será un fraude a la democracia»

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Durante la presentación del programa económico de su proyecto de presidencia, Joan Laporta subió el tono de su exigencia para que la Generalitat no intervenga en el proceso electoral del Barça y no aplace las elecciones. «Sería un fraude a la democracia», advirtió.

Laporta comenzó tranquilo y hasta propuso, aunque no sea partidario de la idea, que se amplíe a dos días el plazo de votación: «Soy optimista y creo que se confirmará la fecha de las elecciones del Barça. Depende de la Gestora y fue la Gestora la que lo fijó. Habrá que hacer excepciones con las restricciones de movilidad. Que el socio, con su certificado de responsabilidad y el carnet del Barça, demuestre que va a votar. A partir de aquí, todavía se podían adoptar si caben más medidas. Ya se ha contemplado hacer la votación durante algunos días. Creo que el colectivo de 40.000 o 45.000 personas que van a votar se pueden organizar en doce horas No soy partidario de ampliarlo, pero podría hacerlo. Se han fijado diez sedes. Distancia, ventilación, mascarilla…».

Pero luego subió el tono: «Sería un fraude a la democracia si no hay elecciones el día 24. La Generalitat no debe intervenir en las elecciones. La vulneración del derecho de voto en una entidad privada que tiene un derecho democrático. Ya se convocaron las elecciones alargando al máximo los plazos, así que entiendo que se debe ir a votar ahora. El Barça necesita tomar medidas porque urgentes. El Barça no puede estar más tiempo con este desgobierno, se necesita una Junta directiva que asuma el liderazgo Nuestro espíritu es colaborar».

Superliga

Joan Laporta echó un cubo de agua fría a la idea de la Superliga. En la presentación de su proyecto económico, mostró cierto escepticismo. No desechó el proyecto al que Bartomeu anunció que se había unido el Barça el mismo día que presentó la dimisión. Pero tampoco se le vio entusiasmado. Como ya explicó en la entrevista concedida a AS, se intuye que quiere darle una oportunidad a la UEFA. «Estamos abiertos a que nos lo expliquen con detalle (el proyecto de la Superliga) porque todo lo que sean más ingresos son bienenidos. Pero lo que pienso es que, por lo que ha pasado en la historia, siempre ha existido esta idea y nunca ha fructificado. Ahora parece que está avanzado y puede ser una realidad… Pero si no saliera, creo que será porque habrá una reacción de UEFA. Nosotros de lo que estamos convencidos es de recuperar peso en la FIFA, la UEFA y la ECA. Queremos participar activamente en las comisiones de trabajo. Sé que la idea de la SUperliga no sale de ahí, pero podríamos llevar allí el debate».

Para explicar su programa económico, Joan Laporta se rodeó de Jaume Giró, miembro del equipo de la Junta directiva que lidera el proyecto; Joan Casas, ligado diez años al Col·legi d’Economistes de Catalunyta; y Alex Barbany, miembro de la consultora CBRE. Laporta anunció «una auditoria para conocer la situación real del club a nivel económica. Hay que saber cómo está la tesorería del club y nos servrá para hacer una prevsión del cierre de cuentas». Laporta ya descartó a bote pronto que el Barça alcance los 791 millones de euros presupuestados para la temporada 2020-21. «Se basaba en que volvería el público al estadio y eso no será así», advirtió. El calcula que el Barça se dejará por el camino un 15% más de ingresos y que a duras penas se llegará a los 650 millones de euros.

Laporta resumió el plan económico en dos ideas: «Garantizar la sostenibilidad económica dle club y, por encima de todo, mantener el modelo de propiedad para que el Barça siga siendo de sus socios». Y volvió a mandar un mensaje de urgencia para que la Generalitat no aplace las elecciones: «Hay que aplicar el plan económico con urgencia. No se puede demorar más irreversible, Este reto se consigue remando todos en la misma dirección pero me gusta decir también que es necesaria la experiencia, Lo hemos hecho y lo volveremos a hacer. A esta Junta, los grandes retos le motivan».

Jaume Giró llevó el peso de la explicación del proyecto. En su opinión, la economía del Barça empezó a quebrarse con lo que bautizó como «la maldición de la riqueza súbita». esa maldición tiene que ver con los 222 millones de euros que el PSG dejó en la caja del Barça por Neymar. «A partir del año 2017, la masa salarial subió a los 500 millones. Se consolida un nivel de gasto brutal a raíz de la operación de Neymar».

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