Barça-PSG: rivalidad caliente

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Barça y Paris Saint Germain nunca se habían enfrentado en Europa hasta 1995. Desde 2013, sin embargo, han jugado ocho partidos en la Champions. Las ansias de reforzar sus equipos con estrellas, de convertirse en referentes mundiales, alimentadas con la histórica remontada del Barça, la fuga de Neymar y la relación indirecta con Qatar, han construido una rivalidad que vuelve a estar caliente por la llamada a Messi.

Verratti, mecha final. El Barça se aficionó durante unos años a los flirteos con los jugadores del PSG. Necesitado de un central porque a Puyol empezaba a fallarse el físico, se lanzó a por el fichaje de Thiago Silva en 2013. Sin éxito en la operación, al siguiente que tocó fue a David Luiz. Zubizarreta volvió a pinchar en hueso. El tercer intento fue Marquinhos. En París ya no gustó que, en ese caso, el Barça fuese por detrás. Pero quien terminó de agotar la paciencia del emir de Qatar fue Marco Verratti. En 2017, Bartomeu se encontró con el italiano en Formentera. El encuentro, descubierto por los medios y encendido por el ex agente del italiano, Donato di Campli («Verratti es prisionero del emir de Qatar»), incendió al PSG, que obligó al jugador a despedir a su agente, pedir perdón a la afición…, y luego le mejoró el contrato.

El 6-1. Meses antes del fichaje de Neymar, PSG y Barça jugaron una de las eliminatorias históricas de la Champions. El 14 de febrero de 2017, los parisinos arrasaron a los azulgrana en París (4-0). Una semana antes de la final, Luis Enrique anunció que no seguiría. Un acicate más para una plantilla que, de manera insospechada, volteó la eliminatoria con un Neymar gigantesco y un 6-1 histórico. El PSG no fue capaz, literalmente, de dar dos pases seguidos desde el 4-1. A la vergüenza propia, se sumó el arbitraje de Aytekin. El club francés envió un informe de queja a la UEFA. Como para el Barça el 4-0 de Liverpool, el 6-1 será una espina de por vida en París.

El caso Neymar. Calientes por el episodio Verratti, pero fríos para trazar el plan de un fichaje estratégico en el que trabajaron durante años, los ejecutivos parisinos dieron el golpe en el verano de 2017 con el fichaje de Neymar. Después de reunirse con el padre del jugador en Sao Paulo e Ibiza, el futbolista decidió dar el paso para intentar convertirse en el número uno lejos de Messi. Neymar pagó los 222 millones de su cláusula de rescisión después de un mes de locura con episodios delirantes como el «se queda» de Piqué. Paradójicamente, el Barça cimentó su actual crisis económica en el despilfarro de esos 222 millones con los fichajes de Dembélé y Coutinho; y con un política salarial que se ha demostrado insostenible. Bartomeu intentó recuperar a Neymar en 2019…, o eso hizo ver.

Qatar Airways. Socio de Qatar desde 2011, cuando Sandro Rosell decidió cambiar el patrocinio principal de UNICEF por el de Qatar Foundation, el Barça decidió, curiosamente también en 2017, romper con el emirato y firmar con Rakuten, supermercado electrónico japonés. El Barça anunció que Qatar Airways continuaría vinculada al club como compañía aérea, pero el caso Neymar hizo saltar ese pacto por los aires.

De Jong. Uno de los pocos triunfos del Barça en el pulso. Convertido en el centrocampista de moda en Europa con el Ajax, ambos se lanzaron a por el fichaje. A Frenkie le tiró esa línea invisible Barcelona-Holanda.

El caso Messi. La rivalidad llega a la eliminatoria en un punto caliente. Los mensajes desde París al argentino han encendido a Koeman y a los candidatos, que piden respeto. Y aún hay más.

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