La encrucijada del ciclismo español: crisis y oportunidad

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No son días fáciles para el ciclismo español. Su posición en el pelotón internacional se ha visto rebajada en los últimos tiempos. La crisis de resultados tocó su cima el pasado año, una temporada atípica por la pandemia y también por la escasez de victorias, con un total de 19, muy lejos de las 122 que alcanzó en 2012. Hasta 11 países —Italia, Francia, Bélgica, Colombia, Australia, Alemania, Polonia, Países Bajos, Eslovenia, Gran Bretaña y Dinamarca— alcanzaron más triunfos parciales. Como es lógico, la caída en el ranking de naciones también resulta notable. Ya apenas queda rastro del dominio de España en las carreteras. Es una realidad evidente que a los ciclistas españoles les cuesta cada día más ganar. Las cifras ofrecen una visión muy ilustrativa.

¿Por qué se ha producido este bajón incuestionable? Las respuestas son variadas. La retirada de ciclistas como Freire, Purito, Samuel Sánchez y Contador originaron un vacío casi imposible de llenar. Valverde, al que no se le puede reprochar nada, acabó el 2020 en blanco y no gana desde el 30 de agosto de 2019 en La Vuelta. Tanto bueno que había ya no lo hay. El relevo generacional es imposible que estuviera a la altura de lo conquistado. Pasa en todos los países. La nueva guardia formada por Mas, Soler, García Cortina o Álex Aranburu o los más curtidos como Landa, Pello Bilbao o los hermanos Herrada o Izaguirre, siendo enormes ciclistas, no han podido acercarse a los éxitos pretéritos.

Al debilitamiento del talento individual se une la ausencia de estructuras potentes que faciliten el crecimiento de los corredores españoles en el mundo profesional. Quedan muy lejos los años de principio de siglo donde había hasta cuatro equipos en la extinta Primera División. Desde 2013, con la desaparición de Euskaltel, solo Movistar Team se encuentra entre las grandes escuadras del World Tour. En este 2021 hasta otros cuatro equipos forman parte del UCI Pro Teams, un número más que interesante de cara al futuro. Como lo es la cifra total de 145 ciclistas españoles profesionales (37 en el World Tour, 75 en el Pro Continental y 37 en el Continental) o la reciente exhibición de Carlos Rodríguez (20 años, Ineos) en el Mont Ventoux para su equipo. Son motivos de esperanza para revertir la situación y volver a colocar a España en el estatus que por potencial merece. 

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