Una Euroliga de taquicardia

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La Euroliga 2020-21 avanza, no se detiene y cubre su calendario con una sensación de normalidad que llegó a parecer improbable antes de su arranque y ya en competición, durante unas semanas en las que los aplazamientos y los debates sobre protocolos sanitarios parecían imponerse a lo deportivo, con la marejada de fondo que suponía armonizar fechas, viajes y atenciones con las competiciones nacionales.

Pero las curvas más peligrosas, por ahora, quedaron atrás, y la competición sigue adelante con una bien ganada normalidad. Toda la que se puede tener por ahora, al menos, sin público en la mayoría de las canchas y con la pelea constante contra la COVID en un marco continental en el que las cosas no marchan precisamente bien. La temporada en la máxima competición europea ha cubierto 24 de sus 34 jornadas de una fase regular que terminará, si todo va bien, el 9 de abril. Del 20 al 5 de mayo se jugarán los playoffs y del 28 al 30 de mayo está fijada la Final Four de Colonia, ciudad que iba a acoger la cita la pasada temporada, cuando la pandemia obligó a la cancelación definitiva después del abrupto parón que llegó tras completar 28 jornadas. Los últimos partidos se disputaron el 6 de marzo, el 12 llegó el aplazamiento y el 25 de mayo, después de manejar fechas y formatos alternativos, el cierre definitivo de un curso finalmente imposible.

Esta temporada, la número 21 en la era moderna de la Euroliga (la 64ª en total) comenzó con los mismos equipos que la pasada, 18 por segunda vez. Y formato de Liga regular todos contra todos por quinta. Durante tres temporadas (2016-19) competían 16 equipos. La pasada, inacabada, era la primera de 18. Atrás quedó el último formato previo, el de cuatro grupos de seis, top 16 (dos grupos de 8), playoffs de cuartos y Final Four.

La competición ha ido a más y está alcanzando un nivel muy alto… y con mucha emoción, una bendición para los aficionados. Los números se pueden resumir así si se comparan con los de las cuatro temporadas anteriores en este formato y a esta altura del calendario (24 fechas consumidas): más victorias a domicilio, mejores porcentajes de tiro, más igualdad en los partidos, con récord de prórrogas incluido y más presión en la lucha por los cuartos de final.

Los dos primeros puntos tienen que ver, obviamente, con la ausencia de público que abre más posibilidades para los equipos visitantes y, en condiciones de menos presión ambiental, mejora los porcentajes de tiro de los jugadores.

En los 211 partidos que se han jugado esta temporada, los equipos promedian un 53,5% en tiros de dos, un 37,6% en triples y un 79,6% en tiros libres. Las dos últimas son las mejores marcas y dejan atrás el 37,43% en triples de la 2016-17 y el 77,4% desde la línea de personal del pasado curso. En tiros de dos, la cifra actual está a apenas cuatro décimas de la mejor, en la temporada 2018-19 (53,9%).

Los equipos de casa han ganado por ahora solo el 54% de los partidos, un 9,2% menos que la temporada pasada, que tenía la cifra más baja hasta ahora (63,3%) de triunfos locales. En la anteriores esa marca subía por encima del 65% y hasta el 66% de la 2016-17. Los visitantes ganan, por lo tanto, el 45,9% de los partidos por el 33,9% de ese primer año en formato todos contra todos.

Los partidos no solo son más difíciles de predecir con menos factor cancha, sino que también son más igualados que nunca en este lustro de nuevo formato: de los 211, 48 (22,7%) se han decidido por una canasta (tres puntos o menos), 71 (33,5%) por cinco puntos o menos y 129 por (61,1%) por diez puntos o menos. La primera es la cifra más alta (nunca había llegado al 20%) y las otras dos están a décimas porcentuales de serlo. Además, como resultado de esa avalancha de resoluciones en el alambre, también hay más prórrogas que nunca: por ahora, 15 en 211 partidos, un 7,1% que mejora el 6,5% de la temporada pasada, la más alta hasta ahora en 24 jornadas.

Esta igualdad, y esa es una excelente noticia de cara a la recta final (diez últimos partidos) de la fase regular, se traslada a la clasificación, donde el Barcelona es líder con un balance de 17-7 y el Zalgiris es noveno, el primero que se quedaría ahora mismo fuera, con solo tres derrotas más (13-10). Hay tres equipos con nueve derrotas, tres con diez… la pelea por estar en cuartos y por tener la mejor posición posible va a llegar, parece, hasta la línea de meta.

El Barça es el líder con más derrotas (7) a estas alturas. Solo un equipo perdió tanto… en toda la fase regular completa, y fue el Real Madrid del primer curso con este formato, 2016-17: 23-7 en las 30 jornadas totales. El equipo de Jasikevicius solo suma un 14,3% más de triunfos que el Zalgiris. En las pasadas temporadas esa diferencia fue de 42, 38, 22 y 25% más de victorias del líder.

El Barça solo lleva un 4,1% más de triunfos que el segundo y un 8,3% más que el quinto, el primero que no tendría factor cancha a favor. Esta última cifra se iba a porcentajes entre el 16 y el 25% en temporadas anteriores. Pero ahora, nadie se escapa y el final de curso promete taquicardias. En el mejor sentido.

 

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